Monday, September 20, 2010

yo no fui


Que conste que ellos solitos se ponen el saco. Resulta que un profesor de Física de la Universidad de Dortmund publicó un libro en el que prueba matemáticamente que la selección alemana de balonpié ganaría el Mundial de Fútbol celebrado en Sudáfrica el verano del 2010.
Yo he tratado muchas veces de defender la reputación del pueblo alemán e incluso tratado de desmentir prejuicios. Pero debo reconocer que esta vez me quede atónito. Ahora si que "sólo los alemanes" pudieron haber publicado un LIBRO como este.

Por su propio bien, qué bueno que no ganaron la Copa. Aún hay esperanza de probar que sí son humanos. Desde mi oficina, envío un abrazo a toda la comunidad alemana.

"A university professor has developed a mathematical formula which, he claims, shows Germany will win the 2010 World Cup in South Africa this June."

Tuesday, March 30, 2010

respete las señales


Estoy leyendo un libro de unos reporteros suizos o alemanes (no estoy seguro): "Gebrauchsanweisung für Mexiko" (Manual del usuario para México). Los autores viven o vivieron en México. Ahí relatan mitos, como el de la siesta, y realidades, como las siguientes:

En un capítulo explican que los mexicanos no pueden decir NO. Nos es simplemente imposible. Según Susanna y Michael, y estoy de acuerdo, el mexicano prefiere inventar alguna excusa o incluso hacer un compromiso, que de antemano sabe que no cumplirá, antes que decir NO. El mexicano prefiere decir "ahorita no" y postergar su decisión o compromiso a un futuro incierto. Tal vez una hora, un día o la eternidad.
Mientras leía esto sentado en la banca de una plaza, escuché que se acercaban unos niños a ofrecerle chicles a una chica sentada a un par de metros de distancia:

"¿Me compra chicles?"
- "No, ahorita no" - la respuesta de la chica.

En otro capítulo aseguran que manejar en México es un acto casi suicida y que requiere de avidez y destreza. No hay ley ni reglas y todas las señales de tránsito se reducen a dos:
"No deje piedras en el pavimento" y "Respete las señales". Esta última debe ser una broma bastante irónica. Me consta. En casi todos los cruces en donde vemos la señal de la imagen aquí mostrada, pasa primero el que "aviente" el vehículo, el que tenga el carro más viejo, el que tenga el mejor seguro de automóvil o simplemente el que tenga más agallas. Nunca el que tiene la preferencia. ¿Otro ejemplo? Autos estacionados donde hay una señal de "No estacionarse", transporte público recogiendo pasajeros en donde hay una señal de "Prohibido hacer parada", autos circulando a alta velocidad donde hay una señal de "Alto", etc... etc... und so weiter und sofort.

Thursday, February 18, 2010

cuando te toca, te toca


¿Recuerdan esa historia en que una chica me "corrió" de mi lugar en un tren?.
Ayer, por razones que no me interesa mencionar, abordé un tren a las 06:30 hrs. El vehículo, vacío, estaba estacionado en la central de trenes de Dortmund, Alemania. En el vagón habíamos 4 personas. 3 sentadas y yo, de pie, buscando un lugar para sentarme. Escogí uno junto a la ventana y me acomodé. 5 minutos después un sujeto abordó el mismo vagón en el que yo y los otros 3 pasajeros esperábamos la hora de partida. El tipo se acerca a mi lugar y me dice:
"Disculpe, pero creo que usted está sentado en mi lugar. Tengo una reservación".
Me reí. Hacía menos de 12 horas había charlado con unos amigos sobre la posibilidad de que esta vez alguien me hiciera mover de mi asiento, otra vez, como aquella ocasión que ya mencioné anteriormente.
Le cedí mi asiento al tipo y me acomodé en otro asiento.

5 minutos después, el sujeto, que estaba sentado en lo que por unos momentos fue mi asiento, miró su boleto nuevamente, miró a su alrededor, se paró corriendo y abandonó el vagón. Se había equivocado de tren.
Una vieja (y no la llamo así de forma despectiva, y es que no entiendo porqué no se le puede llamar a una persona así, siendo que no es otra cosa más que un sustantivo para denominar a una persona "no joven", de edad avanzada) se levantó de su lugar y me volteó a ver:
"No entiendo" - dijo refiriéndose al tipo que se bajó del tren.
"Entonces, no era su lugar, ¿verdad?" - respondí en tono ligeramente sarcástico.

Me acordé de lo que me dijo un amigo una vez:
"Cuando te toca... aunque te quites. Y cuando no te toca... aunque te pongas".

Caray... es verdad...

Wednesday, December 16, 2009

por mis pelotas


El otro día vi la película (ya vieja) de Don Erwin Wagenhofer "Let's make money". Está buena e interesante. Lo mejor es que sacan una entrevista con
John Perkins (el autor de "Confessions of an Econonomic Hit Man", excelente libro, lo recomiendo ampliamente queridos amigos).
En fin, yo no iba a eso. El punto es que leyendo una frase del escritor mexicano Carlos Monsiváis ("El ajonjolí de todos los moles", como lo llama un amigo mío), me acordé de esta película. Y es que un ejecutivo de Nestlé, al ser entrevistado para el film, argumenta que es justo que la empresa embotelle, le de un precio y comercialice un recurso natural, como el agua, para que la gente lo valore más, ya que están pagando por él. De no ser así, se desperdiciaría más de la necesaria (je je je, me hizo recordar una nota que lei hace poco en la que, entre otras firmas, se acusa a Nestlé de explotar pozos de agua clandestinos en la ciudad de México).

Mi pregunta es ¿quién nombró a Nestlé representante de los recursos naturales?. Y aquí el liaison con la frase de Monsiváis. El escribe:

"Y los regímenes emanados de la Revolución Mexicana engendraron las nuevas reglas del juego (."Todo a su tiempo, pero el Tiempo me nombró su único representante")..."
- Amor Perdido, 1977

Monday, December 14, 2009

el lado bueno


Insisto, todas las cosas tienen un lado bueno (en realidad no insisto mucho, porque la gente dice que soy muy negativo y que me quejo. Es falso, es sólo que ver la vida con un toque de humor negro amargoso puede, y de hecho a mí me funciona, resultar bastante divertido).
Por razones que no voy a explicar en este texto, abordé un tren rumbo a la ciudad de Stuttgart. Ni el destino ni el medio de transporte (ni mucho menos que perdí el tren anterior por haber ajustado mal mi despertador) son relevantes en esta historia, pero iba, pues, en ese tren, sentado en un compartimento para 4 personas. Una chica que tal vez llegue a ser guapa un día estaba sentada frente a mí, a su lado una fea, y a mi lado otra más fea que la anterior. Después de viajar 15 min se subió una señora y le dijo a la chica fea (la sentada a mi lado izquierdo): - "Disculpa pero ese es mi lugar. ¿Te puedes cambiar a otro asiento porfavor?".
La chica fea se quitó sus audífonos, asintió con la cabeza y se tornó hacia mi. La chica fea (y estúpida como demostrará este relato) dijo:

"¿Te puedes cambiar a otro asiento? Es que yo pensé que ese lugar en el que estás sentado era el que estaba apartado, pero pues... yo me quería sentar ahí, en tu lugar, el libre".

Yo me volví hacia ella, reparé un par de segundos para procesar lo que me había dicho. Lo pensé dos y hasta tres veces y no pude encontrar lógica alguna en su comentario. Me pareció tan ridículo su argumento, y además tan estúpido, que no pude hacer otra cosa más que reírme en su cara. Sin embargo, agregué algo:

- "¿Cómo? ¿O sea, yo tengo que cambiarme de lugar porque tu asiento estaba reservado para alguien más?".

La chica, que me pareció aún más fea al ver su dentadura cuando abrió la boca para responderme, dijo (a secas):

"Sí".

Me tuve que reír otra vez. Me pareció tan estúpida su lógica que lo tomé con humor.

- "Sí. Me voy." - dije.

La chica que tal vez algún dia sea guapa abrió la boca de asombro.

- "Aaah... caíste, ¿verdad? No, aquí me quedo". - agruegué.

La chica hizo aspavientos y berrinches, recogió todas las cosas que traía, se levantó de su lugar y se fue a sentar tres filas atrás. Cuando se instaló en su nuevo lugar, me levanté para irme a sentar a otro asiento que vi al final del vagón. Al pasar al lado de la chica fea, me miró con asombro a lo que tuve que decirle:

"Ah cambié de opinión, no me gusta viajar de espaldas a la dirección del tren".

Yo me retiré tambaleándome por el movimiento oscilatorio del tren y por la risa que me provocó la situación con la chica fea y tonta.


Moraleja: no siempre que pierdes un tren y 49 Euros es mala suerte. Se pueden rescatar algunas carcajadas.

Wednesday, November 11, 2009

la postal


"Esta es una postal de esas feas que con el tiempo se afean más. A diferencia de otras, que con el tiempo embellecen, con el maltrato. Esta nació fea y morirá, tal vez, más fea, horrible. Y digo "tal vez" porque es posible que nunca muera. Es posible que se conserve por siempre. Además una postal no puede morir (aunque ya haya afirmado que nació, por lo que también tiene que morir). ¿O será acaso que las cosas eternas nunca nacieron? ¿O nacieron para nunca morir?. En cualquier caso, si esta postal se destruye, no habrá muerto, sólo se habrá transformado".

- Este texto se lee al reverso de la postal mostrada en la foto (me costó 0.10 Eur, y será acaso por eso que a la gente le parece más fea. A mí me lo parece).

Thursday, October 29, 2009

malos pensamientos


Me estaba tomando un café con leche para acompañar un cuernito relleno de nuez y azúcar (desayuno de oficinista si lo prefieren) en el patio del Instituto donde, como ya mencioné en algún post anterior, tomamos cursos yo y otros holgazanes. Y por cierto, hay variedad de holgazanes en ese lugar. Los hay "fresas" (snob es el término en inglés, Spießer en alemán), descuidados en su aseo personal, corrientes, obesos, flacos (del latín flaccus), bien parecidos, feos.
Por ejemplo, hay un tipo que he observado y me recuerda mucho a Jean Reno. Viste gabardina gris Oxford (que nunca abotona aunque haga frío y se limita a cerrarla con las manos metidas en las bolsas) sin bufanda, jeans y zapatos de vestir. Tiene rostro ancho y cacarizo, dentadura desordenada (por lo que no se atreve a reir mucho) y siempre con aspecto de que la noche anterior no durmió bien. Quién sabe, tal vez habrá capturado un par de rufianes que intentaban robar un cargamento de autos de lujo en el muelle al Norte de la ciudad.

En fín, mientras yo me terminaba mi desayuno, unas muchachas (algunas de ellas ya no tan jóvenes) salieron a fumarse un cigarrillo (dicho sea de paso, me da la impresión de que todos los fumadores de la ciudad acuden a este centro de enseñanza).
Advertí su presencia por los temas que tocaron en su conversación, yo sólo escuchaba frases sueltas: "¿Me compraré zapatos deportivos?", "¿Qué te parecen mis uñas?", "Yo me las pinto con productos *****".
Me volví ligeramente y las observé un par de segundos.
"Güeras (rubias) baratas" - pensé y de inmediato reparé. Yo he tenido conversaciones más triviales y no por eso merezco ser juzgado de esa forma. Pero sí eran baratas esas muchachas.
Miré al cielo y con un poco de vergüenza pero con una sonrisa cínica recordé aquella noche en que les había gritado a un par de muchachas, rubias también, algo como:
"¡Bah, pinches perras baratas ni que estuvieran tan buenas! ¡Además miren, tienen culo de mariachi!".
Uno de mis acompañantes, alemán, dijo:  "¡Wow! Yo quiero aprender a maldecir así en español".
No me enorgullezco de mi rusticidad y descortesía en aquella hora, pero permítanme justificarme. Iba caminando con dos amigos y las muchachas venían a nuestro encuentro sobre la acera. Me acerqué y les pregunté por una calle, que debía no estar muy lejos de ahí. Me ignoraron y siguieron caminando. Tal vez pensaron que quería sacarles una conversación y, si todo resultaba bien, terminar compartiendo lecho y almohada. Hecho que entiendo y a la vez no. A las mujeres les molesta que los hombres las acechen por lo que acabo de mencionar, sin embargo, si se termina compartiendo una alcoba no puede ser tan malo, a nadie se le obliga a nada. Bueno, tal vez en algunos países sí: a pagar más impuestos, a ir a la guerra, a malbaratar sus recursos naturales, etc.

Acabé de masticar el último trozo de pan, me dirigí a las muchachas (rubias), les dije "Con permiso, ¿me permiten pasar Señoritas?" y abrí la puerta de vidrio que bloqueaban con sus uñas, cabelleras rubias y pestilentes cigarillos.

Tal vez me habrán visto las nalgas y dicho: "Pinche turco, ¿te fijaste cómo nos estaba observando?". Por lo menos, si tuviera culo de mariachi, yo sí soy mexicano (además no creo que conozcan un mariachi).

Monday, October 12, 2009

5to aniversario


Un día como hoy de 2004 llegué a Alemania, curiosamente el 12 de Octubre (día en que aseguran Cristóbal Colón llegó a America. Sí, llegó, porque no la descubrió). Y de aquél día lo que más recuerdo es el momento en que estuve a punto de abandonar la mitad de mi equipaje que venía arrastrando desde París, Francia hasta Bochum, Alemania. Ahí en el lugar mostrado en la foto me vi tentado a aliviar mi cansancio y dar descanso a mi espalda y manos. En aquél momento me sentí solo, pequeño, sin fuerzas ni rumbo. No sabía porqué estaba ahí y no me importaba lo que sucedería después. Quería abandonar todo e irme a casa.
Hoy fui a ese lugar a conmemorar 5 años de aquella tarde, mi primera en este país. Me invité a comer al Café Internet que me vio llegar buscando un interlocutor y noticias sobre mi contacto, el único, que tenía en esta ciudad y que me daría asilo los primeros días.
Pedí un Hawaii Quiche, que no es otra cosa más que una mini-pizza mal horneada y seca, y un jugo de manzana. El mesero me reconoció. Me preguntó que si yo era mexicano y si tocaba la guitarra.
Ahí sentado, hundiendo tenedor y cuchillo en mi plato de comida, casi podía verme entrando con una maleta a la espalda, una guitarra al hombro y arrastrando una maleta con una llanta rota y encima, una computadora portátil.

Pagué, abandoné el lugar. Afuera dos jóvenes tocaban (muy mal y mecánicamente) "Black Magic Woman" de Carlos Santana. Antes de abandonar la ciudad me escribí una postal para recordar esta tarde. La máquina de timbres postales no servía, no me aceptaba las monedas. Escribí la postal y me la llevé a casa. Mañana la aventaré al buzón que está en frente de mi casa.
De regreso tomé un tren que venía retrasado 5 min. Abordé y a los pocos minutos un controlador me pidió mi boleto. Me hice acreedor a una multa de 40 EUR porque ese boleto no tenía validez en esa zona a esa hora del día.

Nunca había sido controlado en ese trayecto (Bochum-Dortmund) hasta hoy. Tampoco había intentado enviar una postal desde esa ciudad jamás.

O no vuelvo a conmemorar un aniversario en ese lugar ni a enviar correo desde ahí o la próxima vez llegaré en bicicleta y llevaré mis timbres.
Me molestó más el hecho de no poder enviar la postal que la multa.

Ahí sentado en esa banca y observando aquella esquina, 5 años de mi vida se resumieron en 5 min.
5 años en Alemania, ¿para qué me han servido? Para entender la versión en alemán de "She loves you" de The Beatles y que Bauhaus era una escuela de diseño y no una banda de rock de los 80's. Caray.

Friday, October 09, 2009

la chancla que tiro, si la vuelvo a encontrar


Insisto (o como decía un comentarista "pocho" de TV, "vuelvo y digo"), en Alemania no se pierde nada. Nada. En menos de 72 horas he recuperado una pulsera y una guitarra eléctrica.
La pulsera la perdí en algún lugar entre mi casa y un Instituto donde acudo a un curso de programación. Cuando llegué al aula me di cuenta que no estaba amarrada a mi morral (bolso, mochila) una pulsera de nylon que adquirí de dos niños en San Juan Chamula, Chiapas (México), para deshacerme de ellos y que no me siguieran jalando la ropa rogándome que les comprara algo. Al terminar la jornada recorrí el mismo camino que tomé por la mañana, porque yo ya se que en Alemania no se pierde nada. Nada.
No la encontré. Perdí la esperanza, pero no del todo. Una mañana, 72.1 horas después de haber perdido el objeto mencionado, cruzaba el umbral de una puerta en el Instituto, también mencionado con anterioridad (e incluso descrito con detalle en algún post anterior), cuando una emisión de luz con una longitud de onda de unos 685 nm (haciendo un cálculo rápido de aquel tono de rojo) llamó mi atención. Bajé la vista y me encontré con la pulsera. Sonreí, tal vez como loco, es decir solo (sí, porque la gente no debe sonreír cuando está sola. De hecho no se debe emitir emoción alguna o siquiera un gesto que pueda llevar al observador a la conclusión de que se está tratando de expresar un sentimiento. Salvo la depresión o tristeza, que son los únicos estados de ánimo, al parecer, permitidos en la vía pública) y sencillamente me alegré.

Pero no siempre que se encuentra un objeto, que se cree ya extraviado, provoca la misma sensación de alivio. Hace dos días me cité con unos idiotas, que son integrantes de una banda en la que estoy tocando por el momento, para tocar, no se si es música lo que hacemos pero por lo menos requerimos instrumentos musicales. Yo una guitarra eléctrica. Nos sentamos en el cuarto de ensayo, hablamos, hablaron y mientras ellos seguían la discusión sobre el concepto que debe proyectar el ruido que generamos, decidí tocar unos "riffs" en la guitarra.

Yo: "Disculpen muchachos, ¿dónde está mi guitarra eléctrica?".
Idiota 1: "No se, ¿no está ahí? Idiota 2, ¿no la traías tú? Tu la llevabas colgada del hombro cuando fuimos a comprar cerveza".
Idiota 2: "No, yo te la di".
Idiota 3 (el más inteligente o mejor dicho, el menos idiota): "Mejor déjense de idioteces y vayan a buscarla a la tienda. Tal vez aún la encuentren".

Uno de los idiotas fue a buscar la guitarra. Yo estaba en cierto modo tranquilo porque yo se que en Alemania no se pierde nada. Nada. Sin embargo, me preocupé un poco, pero sólo un poco. Después de todo sería el pretexto perfecto para insultarlos directamente (porque siempre que lo hago indirectamente no lo entienden y hasta se ríen). Regresó el idiota con la guitarra en las manos y después de que todos suspiramos de alivio, dijo:
"Lo siento, ya se que esto no debe suceder".
"¿En serio?" - respondí.
La verdad es que los quería inmolar, a uno por descuidado y a los otros dos por idiotas simplemente.

En Alemania no se pierde nada. Nada. (Bueno, está bien, si se tratara de algunos millones de marcos, decomisados a un puñado de judíos, depositados en una cuenta de algún banco suizo, eso sería otra cosa. Tratándose de guantes, bufandas o guitarras eléctricas, si aplica la frase).

Friday, October 02, 2009

filosofía mexicana



"Me vale lo que digan..."

- Christian Le Franc
(Filósofo y futbolista mexicano. 1981 - )