Wednesday, November 11, 2009

la postal


"Esta es una postal de esas feas que con el tiempo se afean más. A diferencia de otras, que con el tiempo embellecen, con el maltrato. Esta nació fea y morirá, tal vez, más fea, horrible. Y digo "tal vez" porque es posible que nunca muera. Es posible que se conserve por siempre. Además una postal no puede morir (aunque ya haya afirmado que nació, por lo que también tiene que morir). ¿O será acaso que las cosas eternas nunca nacieron? ¿O nacieron para nunca morir?. En cualquier caso, si esta postal se destruye, no habrá muerto, sólo se habrá transformado".

- Este texto se lee al reverso de la postal mostrada en la foto (me costó 0.10 Eur, y será acaso por eso que a la gente le parece más fea. A mí me lo parece).

Thursday, October 29, 2009

malos pensamientos


Me estaba tomando un café con leche para acompañar un cuernito relleno de nuez y azúcar (desayuno de oficinista si lo prefieren) en el patio del Instituto donde, como ya mencioné en algún post anterior, tomamos cursos yo y otros holgazanes. Y por cierto, hay variedad de holgazanes en ese lugar. Los hay "fresas" (snob es el término en inglés, Spießer en alemán), descuidados en su aseo personal, corrientes, obesos, flacos (del latín flaccus), bien parecidos, feos.
Por ejemplo, hay un tipo que he observado y me recuerda mucho a Jean Reno. Viste gabardina gris Oxford (que nunca abotona aunque haga frío y se limita a cerrarla con las manos metidas en las bolsas) sin bufanda, jeans y zapatos de vestir. Tiene rostro ancho y cacarizo, dentadura desordenada (por lo que no se atreve a reir mucho) y siempre con aspecto de que la noche anterior no durmió bien. Quién sabe, tal vez habrá capturado un par de rufianes que intentaban robar un cargamento de autos de lujo en el muelle al Norte de la ciudad.

En fín, mientras yo me terminaba mi desayuno, unas muchachas (algunas de ellas ya no tan jóvenes) salieron a fumarse un cigarrillo (dicho sea de paso, me da la impresión de que todos los fumadores de la ciudad acuden a este centro de enseñanza).
Advertí su presencia por los temas que tocaron en su conversación, yo sólo escuchaba frases sueltas: "¿Me compraré zapatos deportivos?", "¿Qué te parecen mis uñas?", "Yo me las pinto con productos *****".
Me volví ligeramente y las observé un par de segundos.
"Güeras (rubias) baratas" - pensé y de inmediato reparé. Yo he tenido conversaciones más triviales y no por eso merezco ser juzgado de esa forma. Pero sí eran baratas esas muchachas.
Miré al cielo y con un poco de vergüenza pero con una sonrisa cínica recordé aquella noche en que les había gritado a un par de muchachas, rubias también, algo como:
"¡Bah, pinches perras baratas ni que estuvieran tan buenas! ¡Además miren, tienen culo de mariachi!".
Uno de mis acompañantes, alemán, dijo:  "¡Wow! Yo quiero aprender a maldecir así en español".
No me enorgullezco de mi rusticidad y descortesía en aquella hora, pero permítanme justificarme. Iba caminando con dos amigos y las muchachas venían a nuestro encuentro sobre la acera. Me acerqué y les pregunté por una calle, que debía no estar muy lejos de ahí. Me ignoraron y siguieron caminando. Tal vez pensaron que quería sacarles una conversación y, si todo resultaba bien, terminar compartiendo lecho y almohada. Hecho que entiendo y a la vez no. A las mujeres les molesta que los hombres las acechen por lo que acabo de mencionar, sin embargo, si se termina compartiendo una alcoba no puede ser tan malo, a nadie se le obliga a nada. Bueno, tal vez en algunos países sí: a pagar más impuestos, a ir a la guerra, a malbaratar sus recursos naturales, etc.

Acabé de masticar el último trozo de pan, me dirigí a las muchachas (rubias), les dije "Con permiso, ¿me permiten pasar Señoritas?" y abrí la puerta de vidrio que bloqueaban con sus uñas, cabelleras rubias y pestilentes cigarillos.

Tal vez me habrán visto las nalgas y dicho: "Pinche turco, ¿te fijaste cómo nos estaba observando?". Por lo menos, si tuviera culo de mariachi, yo sí soy mexicano (además no creo que conozcan un mariachi).

Monday, October 12, 2009

5to aniversario


Un día como hoy de 2004 llegué a Alemania, curiosamente el 12 de Octubre (día en que aseguran Cristóbal Colón llegó a America. Sí, llegó, porque no la descubrió). Y de aquél día lo que más recuerdo es el momento en que estuve a punto de abandonar la mitad de mi equipaje que venía arrastrando desde París, Francia hasta Bochum, Alemania. Ahí en el lugar mostrado en la foto me vi tentado a aliviar mi cansancio y dar descanso a mi espalda y manos. En aquél momento me sentí solo, pequeño, sin fuerzas ni rumbo. No sabía porqué estaba ahí y no me importaba lo que sucedería después. Quería abandonar todo e irme a casa.
Hoy fui a ese lugar a conmemorar 5 años de aquella tarde, mi primera en este país. Me invité a comer al Café Internet que me vio llegar buscando un interlocutor y noticias sobre mi contacto, el único, que tenía en esta ciudad y que me daría asilo los primeros días.
Pedí un Hawaii Quiche, que no es otra cosa más que una mini-pizza mal horneada y seca, y un jugo de manzana. El mesero me reconoció. Me preguntó que si yo era mexicano y si tocaba la guitarra.
Ahí sentado, hundiendo tenedor y cuchillo en mi plato de comida, casi podía verme entrando con una maleta a la espalda, una guitarra al hombro y arrastrando una maleta con una llanta rota y encima, una computadora portátil.

Pagué, abandoné el lugar. Afuera dos jóvenes tocaban (muy mal y mecánicamente) "Black Magic Woman" de Carlos Santana. Antes de abandonar la ciudad me escribí una postal para recordar esta tarde. La máquina de timbres postales no servía, no me aceptaba las monedas. Escribí la postal y me la llevé a casa. Mañana la aventaré al buzón que está en frente de mi casa.
De regreso tomé un tren que venía retrasado 5 min. Abordé y a los pocos minutos un controlador me pidió mi boleto. Me hice acreedor a una multa de 40 EUR porque ese boleto no tenía validez en esa zona a esa hora del día.

Nunca había sido controlado en ese trayecto (Bochum-Dortmund) hasta hoy. Tampoco había intentado enviar una postal desde esa ciudad jamás.

O no vuelvo a conmemorar un aniversario en ese lugar ni a enviar correo desde ahí o la próxima vez llegaré en bicicleta y llevaré mis timbres.
Me molestó más el hecho de no poder enviar la postal que la multa.

Ahí sentado en esa banca y observando aquella esquina, 5 años de mi vida se resumieron en 5 min.
5 años en Alemania, ¿para qué me han servido? Para entender la versión en alemán de "She loves you" de The Beatles y que Bauhaus era una escuela de diseño y no una banda de rock de los 80's. Caray.

Friday, October 09, 2009

la chancla que tiro, si la vuelvo a encontrar


Insisto (o como decía un comentarista "pocho" de TV, "vuelvo y digo"), en Alemania no se pierde nada. Nada. En menos de 72 horas he recuperado una pulsera y una guitarra eléctrica.
La pulsera la perdí en algún lugar entre mi casa y un Instituto donde acudo a un curso de programación. Cuando llegué al aula me di cuenta que no estaba amarrada a mi morral (bolso, mochila) una pulsera de nylon que adquirí de dos niños en San Juan Chamula, Chiapas (México), para deshacerme de ellos y que no me siguieran jalando la ropa rogándome que les comprara algo. Al terminar la jornada recorrí el mismo camino que tomé por la mañana, porque yo ya se que en Alemania no se pierde nada. Nada.
No la encontré. Perdí la esperanza, pero no del todo. Una mañana, 72.1 horas después de haber perdido el objeto mencionado, cruzaba el umbral de una puerta en el Instituto, también mencionado con anterioridad (e incluso descrito con detalle en algún post anterior), cuando una emisión de luz con una longitud de onda de unos 685 nm (haciendo un cálculo rápido de aquel tono de rojo) llamó mi atención. Bajé la vista y me encontré con la pulsera. Sonreí, tal vez como loco, es decir solo (sí, porque la gente no debe sonreír cuando está sola. De hecho no se debe emitir emoción alguna o siquiera un gesto que pueda llevar al observador a la conclusión de que se está tratando de expresar un sentimiento. Salvo la depresión o tristeza, que son los únicos estados de ánimo, al parecer, permitidos en la vía pública) y sencillamente me alegré.

Pero no siempre que se encuentra un objeto, que se cree ya extraviado, provoca la misma sensación de alivio. Hace dos días me cité con unos idiotas, que son integrantes de una banda en la que estoy tocando por el momento, para tocar, no se si es música lo que hacemos pero por lo menos requerimos instrumentos musicales. Yo una guitarra eléctrica. Nos sentamos en el cuarto de ensayo, hablamos, hablaron y mientras ellos seguían la discusión sobre el concepto que debe proyectar el ruido que generamos, decidí tocar unos "riffs" en la guitarra.

Yo: "Disculpen muchachos, ¿dónde está mi guitarra eléctrica?".
Idiota 1: "No se, ¿no está ahí? Idiota 2, ¿no la traías tú? Tu la llevabas colgada del hombro cuando fuimos a comprar cerveza".
Idiota 2: "No, yo te la di".
Idiota 3 (el más inteligente o mejor dicho, el menos idiota): "Mejor déjense de idioteces y vayan a buscarla a la tienda. Tal vez aún la encuentren".

Uno de los idiotas fue a buscar la guitarra. Yo estaba en cierto modo tranquilo porque yo se que en Alemania no se pierde nada. Nada. Sin embargo, me preocupé un poco, pero sólo un poco. Después de todo sería el pretexto perfecto para insultarlos directamente (porque siempre que lo hago indirectamente no lo entienden y hasta se ríen). Regresó el idiota con la guitarra en las manos y después de que todos suspiramos de alivio, dijo:
"Lo siento, ya se que esto no debe suceder".
"¿En serio?" - respondí.
La verdad es que los quería inmolar, a uno por descuidado y a los otros dos por idiotas simplemente.

En Alemania no se pierde nada. Nada. (Bueno, está bien, si se tratara de algunos millones de marcos, decomisados a un puñado de judíos, depositados en una cuenta de algún banco suizo, eso sería otra cosa. Tratándose de guantes, bufandas o guitarras eléctricas, si aplica la frase).

Friday, October 02, 2009

filosofía mexicana



"Me vale lo que digan..."

- Christian Le Franc
(Filósofo y futbolista mexicano. 1981 - )

Friday, September 25, 2009

genios


Siempre he dicho que los alemanes han aportado mucho al mundo de las ciencias exactas, a la música, filosofía, etc. En general es gente muy analítica, racional y dedicada. Han dado al mundo descubrimientos e invenciones como la computadora, la teoría de la relatividad, el diseño industrial, algoritmos matemáticos y la lista es interminable. Con excepción de la burocracia y tal vez las finanzas, sólo se puede hablar de eficiencia en los procesos industriales, en sus leyes, sistemas de educación, etc.

Para darnos una idea de la influencia de aquél país en la Historia de la humanidad, basta con listar algunos personajes: Otto Hahn, Max Planck, Bernhard Riemann, Gottfried Leibniz, Carl Bosch, Hermann von Helmholtz, Joseph von Fraunhofer, Gabriel D. Fahrenheit... vamos, ¡hasta David Hasselhoff habla alemán!.

Sin embargo, he descubierto un problema en Alemania que ni el mismísimo Carl Friederich Gauß, uno de los científicos más brillantes que jamás han existido, hubiese podido solucionar. Me refiero a las filas en los super-mercados. (Bueno, tal vez podamos disculpar a Gauß porque en sus tiempos aún no existían, pero ¿qué decir de Albert Einstein, Gottlieb Daimler o Wernher Magnus Maximilian Freiherr von Braun?).

Planteo:
En un supermercado se forma una fila de, digamos, 12 personas. Hay una caja registradora "Caja 1" abierta. Otras dos permanecen cerradas. La empleada de la caja en funcionamiento hace sonar un timbre indicando al personal de la tienda que se ha acumulado un número suficiente de clientes en la fila como para abrir otra caja registradora.
La pregunta es: ¿cómo deben distribuirse los clientes de la fila ya existente en la nueva fila (de la "Caja 2" (suponiendo que es la "Caja 2" y no la "Caja 3" la que se abre)) asumiendo que los clientes están numerados del 1 al 12?.

Yo no soy ningún matemático brillante pero para mí la respuesta obvia es:
Los clientes del 1 a n, donde 1 < n <= 12 (porque es plausible que ningún cliente decida cambiarse a la otra caja registradora), permanezcan en la "Caja 1" y el resto, en orden ascendente, se cambien a la fila de la "Caja 2", es decir, los clientes m al 12, donde n < m <= 12.

Pues no. Aún estemos en un barrio decente donde los clientes que frecuentan el supermercado posean estudios mínimos de bachillerato, se alinean de manera estocástica, es decir, al azar en la nueva fila, sin respetar orden alguno ni el hecho de que hay clientes que, según el sentido común, tienen derecho a pasar primero puesto que llegaron antes a formarse en la fila. Dicho de otro modo, en cuanto se abre otra caja registradora, la gente se amontona como si fueran a salir por la puerta de un avión en llamas. Aunque de hecho me interesaría ver el comportamiento de la gente en esta última situación.

No se, tal vez deberíamos todos recibir un curso de Ciencias de la Computación y estudiar el concepto de "Scheduling" (Planeación), Multi- y demultiplexación.

holgazanes


Aún sigo desempleado. Este es un "status" negativo en Alemania. A uno lo identifican de inmediato con los borrachos y holgazanes que rondan la estación de trenes mendigando algunas monedas para comprar cerveza barata. Por eso decidí que es momento de hacer algo "útil" con tanto tiempo libre (además después de haber recorrido los Países Bálticos y la Federación Rusa ya no me quedan ganas de tomar más vacaciones). Resulta que el Seguro Social en Alemania funciona, yo diría, demasiado bien. Explico.
Acudí a la Oficina de Empleos y les pedí que me pagaran unos cursos de programación en C#. El empleado se molestó un poco pero como no tenía idea de lo que le estaba hablando, fue fácil convencerlo con un par de argumentos y tecnicismos.
El primer día del curso procuré llegar 10 min antes de la hora. Exigían puntualidad en el contrato que firmé con el Insituto. Llegué, me senté. El tutor estaba en frente de mí, cada quien sentado frente a un computador. Esperé. Me pidió que esperara más. Se disculpó. Esperé más. 45 minutos más tarde comenzamos el curso. Lo primero que dijo (después de su nombre me parece) fue que podía llegar a la hora que yo quisiera, mientras no comenzara a llegar a las 11h00 o 12h00. Explicó algunas formalidades y hasta dimos un recorrido por las instalaciones. A las 14h00 me dijo que habíamos terminado y que podía irme o repasar unas cosas, "como quieras" - dijo.
A las 14h30 me fui.
El siguiente día llegué a las 8h14. Empezamos a las 9h05. El tercero llegué a las 8h31. Empezamos a las 9h27.
Hace dos días regresando de un descanso (uno de varios que ya me comienzo a tomar) le dije cínicamente al tutor:
"Oye, ¿no te parece que habemos mucha gente asocial en este lugar?"
- "Mmmmhhhh... ahi si no te puedo decir nada. Pero... tienes razón. Hay gente como tú que se interesa por el curso, pero hay muchos que están aquí porque los mandan, se aburren y solo desperdician su tiempo y el dinero del gobierno". - dijo.

Me quedé pensando en todas las veces que el tipo dice: "me voy a retirar 5 o 6 minutos y regreso", y se que regresará en 15 o 20 minutos.
El otro día me dejó solo todo el día (mi día es de 8h00 a 15h00). Argumentó que había una emergencia (así dijo el) y que se tenía que ausentar. Me quedé leyendo el libro y programando unos ejemplos.

Yo le dije una vez: "voy a hacer una pausa, voy a la cafetería por algo". Me compré una ensalada grande y 10 min más tarde lo vi atravesar el recinto donde yo degustaba mis alimentos. Me dio pena y regresé lo más pronto posible al curso (después de todo, soy el único alumno en la clase).

Asi, lentamente nos estamos agarrando la medida. El se retira y yo hago mis pausas.
El clímax de nuestra holgazanería, solapada por las Instituciones que brindan estos cursos y financiada por el Estado Alemán, llegó cuando en uno de sus retiros y en una de mis pausas nos encontramos en la calle que está atrás del edificio dando un "paseo". Yo lo había visto justo afuera del edificio fumándose un cigarrillo y decidí ir a la cafetería "a comprarme algo" (ya sabía que no llevaba dinero, pero quise probar suerte, tal vez vería a una polaca o ucraniana muy guapa que ya ubiqué en el tercer piso) para evitar encontrarlo. Como no llevaba dinero, decidí regresar al salón de clase, pero no sin antes darle la vuelta a todo el edificio para tomar un poco de aire fresco. En eso, vi al tutor que se aproximaba por el otro cateto del triángulo que formaban nuestras posiciones iniciales y la posición en la que nos encontraríamos.
Pensé en ocultarme entre los vehículos estacionados en la acera pero ¡qué diablos!, seguí caminando y cuando nos cruzamos de frente, sonreímos y le dije:
"¡Hey! ¿Dándole la vuelta al edificio para tomar aire fresco?".

Pocos minutos después nos encontramos en el aula y se apresuró a continuar con el curso.

Me pregunto, ¿quién es más holgazan? ¿el que deambula mendigando dinero para su licor o nosotros que huimos de la Programación Orientada a Objetos?

Friday, September 11, 2009

Povilas, where are thou?


No importa porqué ni cómo, tal vez en un ataque de locura, pagué una visita a los Países del Báltico (Estonia, Letonia y Lituania). Y no es que los países, propiamente dichos, me hayan visitado ya en alguna ocasión. Sino que, por alguna extraña razón, había tenido contacto con alguna persona de esos países. He hablado con la mujer estoniana de un amigo mío mexicano. Tuve contacto por correo electrónico con una chica de Letonia que me pidió ayuda para ir a trabajar a México (y digo "tuve" porque nunca le conseguí algo y al parecer no le interesa más el contacto conmigo. Cuando le pregunté que si podía conseguirme asilo o tan sólo conectarme con alguno de sus amigos en Riga, Letonia, para tomar una cerveza, sidra o café, me contestó que todas sus amigas (si, sólo se refirió a las mujeres) estaban casadas y ocupadas atendiendo a sus maridos e hijos y que era imposible - jamás - que tuvieran tiempo).
En alguna ocasión hablé con un chico de Lituania. (Antes de continuar quiero hacer énfasis en mi esfuerzo por evitar el uso del verbo CONOCER, dado que según la definición del Diccionario de la Real Academia Española, conocer significa "tener relaciones sexuales con alguien").
El nombre de aquél personaje es Povilas Mickevičius (con acento en la primera y segunda sílabas respectivamente) y lo traté por primera y única vez en Noviembre del 2003, a una temperatura ambiental de 3°C, en la estación de trenes de Ljubljana, Eslovenia (República independiente desde el 25 de Junio de 1991).
Aquella ocasión intercambiamos direcciones de correo electrónico. Mantuvimos el contacto durante casi 4 años escribiéndonos 1 vez al año. Cuando decidí ir a Lituania no vacilé ni un segundo en escribirle para proponer un encuentro y revivir aquellos viejos tiempos, ni tan viejos y sin siquiera tanto que revivir (después de todo sólo habíamos compartido, él, sus amigos y yo, 2 horas un frío almacén de maletas mientras esperábamos nuestros trenes).
Me llegó una respuesta automática indicando que esa dirección de correo electrónico no existía más. Lo creí muerto. Cuando estuve en Vilnius y conocí a gente en quien podía confiar, les encomendé la tarea de buscar Y encontrar a Povilas Mickevičius.

Seis días después recibí noticias de una violinista que conocí en aquél país del Báltico: "Josué, he encontrado varias personas con ese nombre, pero creo que éste podría ser" - a continuación un vínculo a una página de Internet. (Obviamente no escribió en español sino en inglés y aquí presento la traducción. Es necesario aclararlo porque existe gente que de verdad cree que Bruce Willis, Harrison Ford y Tim Allen hablan español, alemán o incluso polaco).

Amigas y amigos, les presento a Povilas Mickevičius. No ha muerto, está vivo y trabaja como agente de Bienes Raíces en Kaunas, Lituania (Lietuva, como la llaman ellos).

Link para ver a Povilas Mickevičius

Thursday, August 13, 2009

c++


He tenido contacto con el lenguaje de programación de alto nivel C++, creado en 1979 por el científico danés Bjarne Stroustrup, en diversas ocasiones. Algunas experiencias fueron malas, otras indiferentes y el resto las he olvidado. Sin duda, la mas extraña y curiosa anécdota respecto al tema sucedió un día que iba caminando con mi hermana por la calle Vetoshnyy pereulok, Moscú, cuando de pronto un tipo nos abordó, preguntando:
- "Are you ok?"
Nos quedamos observando al sujeto que tenía aspecto de Clark Kent, con todo y el atuendo.
"Yes, we are fine"
- "Let's walk, not fast, but slow" - sugirió.
Caminamos con el unos metros. Le preguntó a unos oficiales de policía la razón por la que estaba cerrado el acceso a la Plaza Roja.
Después de conversar unos minutos con "Albert" me enteré de que terminó estudiando robótica en la Universidad Tecnológica de Moscú porque no pudo entrar a la Facultad de Aeronautica. "I wanted to design rockets" - dijo.

Era tan bizarro aquel encuentro, casi surreal, que decidimos despedirlo en el acto. Además caminaba muy lento y teníamos otras cosas que hacer. Como vio nuestras claras intensiones de darnos a la fuga, se armó de valor y lo último que dijo fue lo siguiente:

"Josue, just one question..." - en ese momento pensé que me preguntaría si conocía la KGB y entonces me revelaría que era un agente encubierto y que había unos francotiradores en el techo del edificio contiguo... pero se limitó a preguntar:

"Do you have C++ in Mexico?"

Si tan sólo alguien hubiera fotografiado mi cara de "Без перевода?" (¿¿¿Qué???)

Sunday, August 09, 2009

dar el avión


En México el dicho "Dar el avión" significa ignorar a alguien o escuchar sin atención lo que dice.
Una de la situaciones más vergonzosas que he vivido ocurrió una vez que fui de vacaciones a México. Planeé un viaje a la playa con un cuate, camarada o simplemente amigo, y unas muchachas. Entonces fui a visitar a un vecino que no había visto en mucho tiempo para pedirle una tienda de campaña. Me pareció justo entablar una conversación con el vecino previo al momento de pedirle el favor. Como dato, el vecino es piloto de aviones comerciales.
Llegué a su casa, nos saludamos, el se alegró por mi visita y nos sentamos a la mesa. Me preguntó cómo me iba en Alemania y antes de que pudiera responderle le pidió a uno de sus sirvientes (porque tiene gente a su servicio en casa) que destapara una botella de vino rojo. Medio le contesté su pregunta y entonces empezó a contarme una serie de historias sobre sus hijos, anécdotas de su trabajo (gajes del oficio como en la revista Selecciones), me llevó a un cuartito a mostrarme una colección de no me acuerdo qué cosa y hasta me enseñó una bitácora de vuelo y sus próximas salidas. Tambien me mostró un taller que tiene su esposa en la parte posterior de la casa donde hace vitrales, me mostró las alcobas y sus autos. Después me habló de su patrimonio en pesos mexicanos y de que planeaba retirarse en un par de años más.
En algún momento me preguntó: "¿Cómo es esto en Alemania?". Creo que tampoco terminé de responderle porque comenzó a contarme que uno de sus hijos está en la compañía de teatro de su escuela y que su hija no se que otras actividades hace.
Empezó a oscurecer y yo ya no sabía cómo detener esa avalancha que había desatado. Pero en un arranque de valor, después de 2 horas de conversación y una botella de vino rojo, le dije algo como:
"Pues esta muy bien, creo que... ya la hiciste, me da gusto. Oye, por cierto, ¿no tendrás una casa de campaña que me prestes? Es que voy a ir a la playa con unos amigos". Yo esperaba que el tipo se molestara y le pidiera a uno de sus sirvientes que me echara a patadas de su casa, pues le había estado dando el avión durante las últimas 2 horas, y eso, no se le hace a nadie y menos a un piloto aviador. Es decir, llevábamos 2 horas de vuelo y el ni se había dado cuenta.
Después de 3 seg y en punto de las 1927 hrs dijo:
"Sí, claro que sí, tengo dos, de hecho esas nos las llevamos de vacaciones a un viaje que hicimos por todo México. Empezamos en el Sur..."

Lo demás ya no lo escuché pero creo que transcurrieron otros 45 min de vuelo antes de que me despidiera y me fuera a mi casa con la tienda de acampar y una lámpara de gas que me prestó.